Al finalizar la temporada revisa la obra viva de tu barco

Después de los meses de mayor uso por parte de nuestra embarcación, llega el momento de sacarla del agua. Durante las vacaciones hemos ido anotando qué problemas han surgido y cómo los hemos solventado. Así que no hay mejor momento que ahora para varar unos días el barco o incluso hacer una suspensión y revisión general del barco.

¿Por qué un varadero?

Sin tener en cuenta las embarcaciones, generalmente de pequeña eslora, que después de un día de navegación son guardadas en tierra, ya sea en una Marina Seca o extraídas a través de una rampa y llevadas en remolque, el resto de embarcaciones sufre un continuo desgaste por su mantenimiento continuo en el agua, que se hace patente en detalles como la adhesión a la obra viva de una serie de microorganismos que acaban formando una capa de algas para terminar con el temido «caracolillo», la aparición de óxidos, la degradación de los ánodos anticorrosión e incluso la absorción de una cierta cantidad de humedad por parte de los cascos construidos en madera o también la fibra de vidrio. Este deterioro nos obliga a sacar del agua y varar en tierra a nuestra embarcación periódicamente, en la mayoría de los casos se intenta que sea anualmente. Sin olvidar que un varadero no es sinónimo sólo de pinturas, sino también de mecánica, electricidad y toda puesta a punto que requiere el tener el barco en seco.

¿La mejor época?

Termina ahora la época de mayor uso de la embarcación, muchos son los usuarios que no navegarán más hasta la próxima primavera. Entonces, pues, es el mejor momento para pasar por el varadero, visualizar y arreglar los desperfectos de la embarcación y dejar descansar el barco hasta que pensemos otra vez en hacernos a la mar. Será entonces cuando deberemos poner a punto la embarcación y no tendremos que preocuparnos por arreglar nada a última hora. Por ello es importante dedicar algo de tiempo a fijar en un calendario las fechas que mejor se adaptan a nuestra necesidades y posibilidades, aunque después, como es de suponer, deberemos acomodarnos a las fechas que estén disponibles en el varadero elegido. Es imprescindible prever con tiempo la reserva del varadero, puesto que cuanto más se acerquen las fechas del inicio de temporada de navegación, mayor número de peticiones tienen, lo que puede suponer para nosotros más tiempos de espera, e incluso un aumento de precios, según en qué zonas. Generalmente, en la temporada de invierno, con los varaderos vacíos, se pueden obtener mejores ofertas. El periodo de estancia en tierra dependerá de las tareas que deban realizarse a bordo, por lo que sí es una limpieza rutinaria será suficiente seguramente con reservar una o dos jornadas, dependiendo de las manos en las que dejemos nuestra embarcación para este menester. En el caso de que tengamos que realizar algunos trabajos más laboriosos, como intervenciones en la obra viva (cambios de pasacascos, transmisiones, casquillos de la timonería, etc.) hemos de concretar previamente el trabajo a realizar, los materiales necesarios y las fechas disponibles para el operario que se vaya a encargar de la tarea. Finalmente, recordar que, seguramente, en esta época es cuando mejor precio nos van a hacer.

¿En qué nos beneficia?

Sin duda alguna, cuidar una embarcación acaba repercutiendo en la misma en casi todos los aspectos. El primero es el de la durabilidad; ya que a nadie se le escapa que el mar es uno de los ambientes que más castigan los materiales. Así, si cada vez que sacamos el barco del agua le hacemos un buen mantenimiento, éste aumentará considerablemente sus años de vida. También hay que tener en cuenta el ahorro en reparaciones posteriores; porque ajustar aquello que aún no está roto acaba evitando un problema mayor en la mayoría de los casos. Además, acciones tan simples como la limpieza del casco nos aportan otro ahorro, el del menor consumo, debido a que a menor resistencia, menor gasto en combustible. Finalmente, no hay que olvidarlo, el día que queramos vender nuestra embarcación nos habrá beneficiado muchísimo haberla cuidado al máximo.

¿Qué revisar?

Cambios en las tomas y escapes de agua, sustitución de pasacascos, ánodos y placas de masa, prensaestopas en las transmisiones de eje o juntas en los Pods y Colas de los intrabordas, son elementos que con frecuencia obligan a sacara nuestra embarcación del agua y que debemos repasar  cada vez que decidamos pasar por varadero. Si lo prevemos con tiempo, también podemos aprovechar el periodo de inactividad fuera del agua para introducir  algunas mejoras como la eliminación de las antiguas capas de antifouling, la sustitución de los casquillos de la timonería, el perfilado de los apéndices si somos aficionados a las regatas o incluso reformas de mayor importancia como la transformación de la salida de aguas o la adopción de una plataforma de baño de mayor tamaño. Estas tareas más complejas, precisan de una exhaustiva planificación que incluye desde el cálculo de los días que deberemos estar en seco hasta la contratación de los operarios que van a realizar el trabajo, si puede ser con presupuesto cerrado, incluyendo en él los materiales que vayan a ser necesarios para realizar la labor. Finalmente, recordar la importancia de hacer pasar agua dulce por todos los circuitos (en caso de dejarlos sin uso durante un período largo), o secar y pintar las sentinas y calas.

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