Las balsas salvavidas

Llevar a bordo una balsa salvavidas puede significar la diferencia entre un buen susto o un desastre en caso de naufragio, por lo que es necesario que conozcamos sus características y quien debe llevarla a bordo.

¿Quién debe llevar balsa?

Las balsas salvavidas hinchables se han convertido en el mejor aliado del navegante oceánico y un elemento especialmente práctico para la navegación deportiva, puesto que permiten disponer a bordo de una amplia plataforma de seguridad que ocupa un reducido espacio mientras no está en uso. La legislación española actual, obliga a llevar a bordo una balsa salvavidas homologada por la Dirección General de la Marina Mercante a aquellas embarcaciones con matrícula española que despachen certificado de navegabilidad para las Zonas 1, 2 Y 3 y, por lo tanto, para todas aquellas que naveguen a más de 12 millas de la línea de la costa.

¿Qué balsa debemos elegir?

El primer aspecto importante a la hora de elegir la balsa que debemos llevar a bordo, es el número de personas para las que está homologada. Para ello debemos elegir aquella que cubra el mismo número de tripulantes para la que está despachada la embarcación en la que va a ir la balsa. También elegiremos aquella cuyo tamaño y forma de empaquetado sea adecuado para nuestra embarcación y para el lugar en la que va a ir estibada. Generalmente se eligen las que van envueltas en sacos textiles en los casos en que se van a estibar en cofres y son más habituales en los barcos de regatas, que buscan el mínimo peso y volumen. En cuanto a las balsas protegidas por un container de fibra laminada, que pueden ser rectangulares o cilíndricos, resultan más útiles para aquellas que se van a estibar en cubierta, pues gracias al container quedan más protegidas del sol y de otros elementos agresivos. La legislación europea y la española en particular, contemplan dos tipos de balsas homologadas, como son las SOLAS de uso para náutica deportiva de altura y profesional y las ISO 9650, solo para uso deportivo.

Las SOLAS se reservan, a nivel deportivo, para uso en la Zona 1 de navegación, mientras que para las Zonas 2 y 3 es suficiente con una balsa ISO 9650.

Las tres principales diferencias que podemos destacar entre una balsa SOLAS y una ISO son que las primeras están más reforzadas en tejidos y costuras, que incluyen en su equipamiento de emergencia raciones de alimento y agua y también que su container debe poder flotar en el agua sin necesidad de disparar la balsa.

También cabe comentar que para las balsas ISO, en algunos países se hace una segunda clasificación: modelos para navegación costera, de altura u oceánica (Offshore), dependiendo de la estructura y del equipamiento interior.

¿Sabías qué?

🙂 ¿La Administración española obliga a revisar las balsas de recreo anualmente?

🙂 ¿Según la nueva homologación, se ha sustituido la escalera de subida a la balsa por una rampa flotante, mucho más práctica?

🙂 ¿La balsa siempre debe ofrecer, por lo menos, el mismo número de plazas que el número máximo de tripulantes que esté indicado en el Certificado de Navegabilidad de nuestro barco?

🙂 ¿Los diferentes productos del interior de la balsa tiene caducidades diferentes, y eso obliga a hacer revisiones más continuadas?

🙂 ¿Se estima que la vida útil de una balsa es, debido a los materiales con que esn construidas, de 72 a 75 os?

🙂 ¿La primera balsa en container moldeado de fibra de vidrio fue patentada por la empresa española Astilleros Neumáticos Duerrv?

🙂 ¿La boza de disparo debe estar siempre sólidamente amarrada a la embarcación?

🙂 ¿Si accidentalmente se abren las cinchas que contienen la balsa en el container, debe llevarse a cerrar en una estación autorizada, porque el cabo de cierre ha sido tarado especialmente para la presión de cada botella de gas?

🙂 ¿Las válvulas de sobrepresión deben ser tapadas durante la noche para evitar que se aflojen los flotadores?

🙂 ¿El toldo de la balsa tiene una pequeña cornisa flexible que recoge el agua de lluvia en un depósito para beber?

🙂 ¿En las largas travesías se recomienda estibar junto a la balsa una bolsa estanca con ropa de abrigo, documentos y comida extra para casos de emergencia, y que toda la tripulación debe saber de su existencia y ubicación?

🙂 ¿En el momento que abandonemos un barco durante un rescate, no debemos olvidar nunca nuestros documentos, que nos harán falta cuando lleguemos a tierra?

🙂 ¿Solamente se abandona la embarcación y sube a la balsa cuando el barco ofrece menos garantías de protección que cualquier otro medio de supervivencia, y nunca, si ello es posible, sin haber disparado la radiobaliza, emitido mensaje de socorro y adoptado las medidas básicas preparatorias de abandono?

La obligada revisión

En el interior de una balsa salvavidas se incluye, además de la propia estructura hinchable de la balsa, una serie de elementos muy diversos: linterna, medicinas, raciones de supervivencia, el cilindro de gas de autohinchado… que, por desgracia, acostumbran a tener fechas o periodos de caducidad diferentes. Estas diferencias (que aunque parezca mentira todavía nadie se ha puesto en serio a equipararlas), hace que, por lo menos en España, nos veamos obligados pasar la revisión de alguno de los citados elementos una vez al año, teniendo que afrontar el gasto que supone, como mínimo, la apertura y cierre de su envoltorio, además del cambio de los productos caducados. Cabe decir que estas revisiones sólo se pueden hacer en una Estación de Servicio autorizada por la Administración. Puede parecer que esta revisión periódica, en tan cortos espacios de tiempo, es excesivamente cara sobre todo teniendo en cuenta que se trata de un elemento que, si tenemos suerte, se limitará a acumular polvo y salitre en un rincón… Pero el día que nos haga falta de verdad nos va a parecer francamente barato. Actualmente algunas asociaciones están promoviendo ante la Administración alargar las revisiones a cada tres años. Esto sería desde luego más práctico para el usuario, aunque, a buen seguro el coste de las mismas también aumentaría.

¿La perfecta estiba?

Las balsas deben estibarse siempre en lugares de acceso inmediato desde los que resulte muy sencillo y sin esfuerzo su lanzamiento al agua en caso de emergencia. Es importante, sin embargo, que las balsas tengan una fijación apropiada para que no puedan caer solas al agua, así como que sea posible montar un disparador automático, dependiendo del tipo de balsa, del tamaño del barco y de su ubicación.

Equipo de supervivencia

Todas las balsas salvavidas no cuentan en su equipo básico con elementos de seguridad complementarios, como raciones de supervivencia, agua y demás complementos que pueden hacer nuestra vida a bordo menos difícil durante el tiempo que debamos esperar el rescate. Como ya hemos comentado, su equipo dependerá del tipo de balsa, del tipo de homologación, ya sea ISO o SOLAS y de la zona de navegación para la que esté destinada. En caso de emergencia, una solución muy útil para aumentar la seguridad y confort de los pasajeros en un abandono del barco consiste, durante las largas travesías, en llevar a bordo, en un lugar accesible y lo más cerca posible de la balsa, una bolsa estanca dotada de un equipamiento extra, cuya cantidad debería ser proporcional al número de pasajeros de la misma.

El contenido de la mochila debe ser básico y el siguiente:

  • Material de primeros auxilios.
  • Muda de ropa de abrigo y documentación.
  • Cuchillo de bolsillo de acero inoxidable.
  • Botellas de agua dulce.
  • Alimentos.
  • Linterna.
  • Bolsas de basura de diferentes tamaños.
  • Cordeles y cabos de diferentes longitudes.

Parches de emergencia

Si bien la existencia de diversas cámaras de flotación en la estructura de las modernas balsas, asegura la flotabilidad en caso de pinchazo fortuito, por ejemplo, al rozar restos punzantes de un hundimiento, es necesario que en caso de pérdida de presión de aire se proceda a detener la misma y se repare en caso de necesidad. En la actualidad las balsas salvavidas ofrecen tres tipos de sistemas de reparación de emergencia en su equipamiento.

Por una parte los clásicos parches compuestos por tejido y pegamento que, generalmente, no son muy efectivos por su aplicación en un ambiente mojado, incluso si se opta por pegamentos rápidos en base de cianocrilato. Otra opción consiste en unos espiches plásticos que se enroscan literalmente en el agujero del escape, si éste no es muy grande, evitando en cierta medida el paso del aire. Para grandes rasgaduras, se utiliza un cilindro plástico flexible que se introduce por el corte del flotador y se hincha tomando su forma y manteniendo, en cierto modo, la forma del mismo.

 

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