¿Qué ropa ponernos para navegar?

La tripulación del equipo Telefónica saludando a una de las cámaras del barco tras varios días de oleaje. | VOR | Fructuoso

En el mar, el viento y la humedad pueden hacer que la sensación térmica sea de 15 grados centígrados menos que en tierra, de modo que cara a los meses venideros habrá que equiparse para poder navegar con garantías, sabiendo que contamos con prendas que ofrecen una buena protección contra el frío sin que ello suponga una pérdida de comodidad y movimiento.

Hoy en día las marcas especializadas han creado colecciones térmicas muy ligeras y efectivas para que con pocas capas, vayamos suficientemente abrigados, aún así, la humedad en el mar es más traicionera que el frío, y más vale prevenir. Así pues para sentirse agusto  en el mar un día de invierno se necesitan como mínimo tres capas de ropa. Y decimos “como mínimo” porque siempre es mejor pecar de exceso… que por defecto. De hecho, si tenemos calor siempre podremos ir quitando capas pero si, por el contrario, no lo hemos previsto, no podemos ir añadiendo más ropa que evite que el frío nos cale hasta los huesos.

La razón por la que para combatir el frío resultan más efectivas diversas capas finas de ropa que solo una más gruesa es que cada una de ellas se forma una pequeña cámara de aire que, gracias a la temperatura corporal, siempre es más cálida que la temperatura ambiente. Además para que este sistema (que se conoce comúnmente como “cebolla”) resulte realmente efectivo se han de tener en cuenta la calidad de los tejidos empelados y la confección de las prendas. Como norma general estas deben ser lo suficientemente amplias para permitir que exista una pequeña capa de aire y lo suficientemente ajustada como para impedir fugas del aire caliente.

“Es importante tener en cuenta que abrigan más varias capas finas que una sola gruesa”

Una tras otra

Como todos sabemos, la primera capa es aquella que está en contacto con la piel y es fundamental para la transpiración y la condensación. Tanto es así que debe impedir que la humedad del cuerpo se mantenga en la piel. Esta capa o ropa interior la constituyen: camisetas, medias y calcetines, además de guantes y gorro.

En cuanto a la segunda capa (o capas intermedias, cuando son varias), está destinada a aislar y conservar el calor, manteniendo la ya mencionada cámara de aire cálido alrededor del cuerpo. Las prendas que conforman estas capas, y a las que dedicamos estas páginas, deben estar confeccionadas con material de secado rápido y tienen que ser capaces de sacar al exterior la humedad generada por el propio cuerpo.

En lo que respecta a los materiales que las marcas especializadas en ropa náutica emplean, cabe decir que la lana y el algodón fueron destronados hace tiempo por prendas con tres capas laminadas que repelen el agua y mantienen la temperatura, por prendas trabajadas a partir del poliéster, totalmente sintéticas y transpirables, ligeras y que no pesan nada, al contrario que la lana, sobre todo si se moja.

Por último, y como tercera capa que nos protegerá de los rigores del invierno en el mar será el traje de agua.

¿Qué prendas incorporar?

Hoy día, para navegar, las prendas que solemos emplear como capas intermedias y que protegen el tronco son básicamente tres: forro polar, prendas Softshell y cazadoras.

“El vapor de agua que desprende nuestro cuerpo se condensa al contacto con el frío y se une al sudor, dando esa desagradable sensación de humedad constante. Para combatirla lo mejor son los materiales que permiten la transpiración: polipropileno, acrílicos y poliéster que expelen la humedad hacia fuera, secan rápido, son ligeros y permiten una gran movilidad.”

Forro Polar

Con este término nos referimos coloquialmente a los jerséis confeccionados con el material sintético fabricado generalmente con PET (polímero plástico) denominado forro o vellón polar. Este material, y las prendas que con él se confeccionan, presenta grandes virtudes: excelente aislante térmico, suave, cómodo, ligero, cálido, hidrófugo, permite la transpiración…. Además es un tejido de fácil mantenimiento puesto que se puede lavar a máquina a menos de 40 grados centígrados, seca rápidamente y no precisa plancha.

Entre los inconvenientes que presenta este material, cuyo uso en prendas deportivas se generalizó hace unos años gracias a que nunca fue patentado por la empresa que lo desarrolló como sustituto de la lana, Malden Mills (actual Polartec), cabe mencionar que resulta bastante inflamable si no es tratado y, tiende a generar cargas estáticas muy altas, atrayendo con facilidad pelo y polvo, además no corta ni impide el paso del viento, de ahí su gran difusión como segunda capa y su empleo como forro de otras prendas.

Prendas Softshell

Para comenzar diremos que Softshell no es un material, ni una marca concreta, sino más bien concepto de prenda que queda definida por sus principales propiedades: protección contra los elementos, alta transpirabilidad, capacidad aislante y comodidad al vestir.

Este tipo de prendas son confeccionadas con materiales diversos pero tienen en común la presencia de una capa exterior a base de nylon de alta densidad y una capa interior tipo forro polar fino. La función de la capa exterior es ofrecer resistencia frente al viento y, en menor medida, frente a la lluvia, gracias a la propia constitución del tejido, muy denso y trenzado, y en apariencia rugoso. La capa interior, normalmente de poliéster, presenta cierta capacidad aislante y contribuye a evacuar la humedad que se desprende del cuerpo.

Este tipo de prendas que nos llamó la atención en tripulaciones de la Copa América 2007 como la del Prada o el Oracle son concebidas para llevar de continuo. De hecho, repelen muy bien el viento y un poco el agua. De ahí que sea más adecuada como capa intermedia y que precise, con mal tiempo o de noche (cuando aumenta la humedad, de un traje de agua.

Cazadoras de siempre

Todas las marcas especializadas en ropa náutica técnica tienen en su catálogo más de una de estas cazadoras que son, como los polos, un clásico en náutica. Esta prenda ha sabido adaptarse a las pasajeras modas, jugando con las bazas del color, su largura, la presencia o no de goma en la cintura, cuellos más o menos altos…. y ha ido evolucionando en lo que a materiales y eficacia se refiere. Los fabricantes han pasado de confeccionarlas en Nylon impermeable pero no transpirable, a Tactel, mucho más ligero, transpirable e impermeable. Por todo ello, las cazadoras náuticas resultan perfectas como capa externa con buen tiempo y, gracias a los nuevos materiales que las hacen ligeras y cómodas, muy prácticas para llevar debajo del traje de agua. En algunos modelos ya preparados para ello. Lavadora con agua fría y jabón neutro es suficiente para su mantenimiento.

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