LA OBRA VIVA

LA OBRA VIVA

Sabemos que para el buen funcionamiento de cualquier embarcación es fundamental un buen mantenimiento que ayude a tener nuestro barco en condiciones óptimas.

Ha llegado el momento de empezar a pensar en la nueva temporada. El día comienza a alargar y las temperaturas en breve nos serán más familiares. COVID aparte, que también tendrá que mejorar la situación actual, sí o sí.

Tenemos que pensar en el varadero y en tener el barco listo para que, cuando más lo vayamos a usar, esté lo mejor posible. Si es motor, que la obra viva limpia nos haga navegar mejor y consumir menos combustible. Y si es vela, que con poquito viento el barco avance con buena velocidad.

En los veleros solemos pintar más con antifouling autopulimentable. Es la pintura patente que, cuando se navega, se va desprendiendo la capa superficial sucia y deja el casco fino.  Esta patente, no está recomendada para barcos a motor de alta velocidad, por encima de 20 nudos aproximadamente. Ya que navegando a 25 nudos, la propia velocidad se llevaría la patente. En los barcos a motor, la patente es de matriz dura, no es autopulimentable. Permite ir a altas velocidades, que se desprenda el verdín y se limpie.

Lo ideal es mover los barcos semanalmente, o cada 15 días, para tener una obra viva en buen estado todo el año.

Aparte de la pintura, otro elemento muy importante son los ánodos, debemos cambiarlos anualmente. En todos los barcos, incluidos los que llevan motor fueraborda. En estos últimos, el del transom es muy importante.

También tenemos que revisar los grifos de fondo. Limpiarlos bien por fuera y dar con patente específica de metales. La misma que damos en hélices, transom, timones de barcos a motor y ejes. Colas Z en veleros también. Para que no se obstruyan y funcionen correctamente aseos y aire acondicionado o refrigeración del motor.

Recordad que prevenir es navegar seguro y mejor.

Hélice de proa con ánodo.